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HISTORIA SOBRE EL HOSPITAL NACIONAL ROSALES

OSCAR  SÁNCHEZ
Investigador Académico
oscarsanchez40@gmail.com

PARTE UNO

Mi sentido común  me apuntala señalando que es muy atrevido el título sugestivo que lleva el presente texto, ya que connotados cientistas  de la salud han escrito sobre esta centenaria edificación como Carlos Infante Meyer y Salvador Infante Díaz  han aportado sobre el tema a través de la publicación del libro: Hospital Rosales: Una institución centenaria; Rafael Cedillos et al (et al es una abreviatura de la expresión latina et alii, que significa “y otros”. Se usa cuando hay más de dos autores en una referencia de tal manera que evita tener que enlistarlos a todos) quienes en su texto: “Apuntes históricos sobre el desarrollo de la salud pública en El Salvador” redactaron diferentes notas relacionadas con este nosocomio; así como otras obras de menor amplitud o envergadura, pero de gran riqueza y contribución de renombrados/as salubristas salvadoreños/as.

Nuevos apuntes históricos sobre el Hospital Nacional Rosales

El aporte de estas notas pretende contribuir desde la óptica de que nos centraremos únicamente al legado que ha dejado esta institución, sino más bien al escenario social, político, económico y cultural que ha girado alrededor de ésta. Hablar, entonces, del nacimiento del Hospital Rosales es estar imbuidos  en el siglo XIX y sólo entenderemos estos procesos pensando la historia, es decir, ubicándonos en el contexto del mundo de las ideas o del pensamiento de ese periodo.

Seré enfático refiriéndome a que el siglo XIX  se caracterizó por configurar a América Latina, y por ende El Salvador, en un nuevo patrón de poder mundial de corte eurocéntrico (todas las líneas venían del viejo mundo) y capitalistas.

Corre el año 1807 y es en este punto  de la historia que se funda el Hospital General de San Salvador. Ya para este tiempo existían en la ciudad capital dos médicos, doce cirujanos (barberos) y 26 curanderos. La lógica sanitaria que se seguía, en ese entonces, estaba fundamentada en la tradición de la medicina traída por los conquistadores  españoles, la cual era ejercida por barberos, sangradores y cirujanos empíricos. El referido Hospital General fue fundado, en el mencionado año, por el insigne ciudadano peninsular Don Fernando Antonio Escobar (peninsular era el título que se le asignaba a la clase social privilegiada y opulente de ese tiempo, caracterizada por ser españoles nacidos en la península  ibérica y que gobernaban tanto en las audiencias como en los episcopados; existían en la pirámide de poder en su orden: peninsulares, criollos, mestizos y mulatos, indios y por ultimo lo negros) quien fue un fervoroso católico seguidor de la congregación franciscana y poseedor de grandes extensiones de tierra en las  cercanías de lo que actualmente es el municipio de Guazapa, conocida como San Jerónimo, las cuales vendería y utilizaría para la edificación de esta institución sanitaria.

¿Fue realmente el “deseo” de este ciudadano español vender todas sus propiedades y destinarlas para la construcción de este hospital?, que en sus inicios bautizo con el nombre de Casa de la Caridad y Capilla de Patrocinio – institución que se convertiría más adelante en el Hospital General de San Salvador- o ¡habrá sido el escenario de expropiaciones que se darían en la naciente etapa de luchas por la independencia de la dominación del imperio español de los nuevos Estados Centroamericanos?

Esta guerra de independencia en la región se da entre los años 1808 a 1825 y más que un deseo independentista, fue un levantamiento de la oligarquía criolla con apoyo de pocos indígenas y mestizos (los criollos era la otra clase social privilegiada: hijos de españoles pero nacidos en América; gobernaban los cabildos –hoy alcaldías- y tenían algunos cargos administrativos o de confianza) quienes se rebelaron contra los españoles, Para el caso de nuestro país la guerra de independencia no fue una guerra de corte popular, como lo fue el más reciente conflicto armado que data de los años 1980-1992.

La influencia eurocéntrica y la tardía revolución francesa marcaba, entre otras cosas, por la invasión de Napoleón en la península ibérica y el debilitamiento del imperio español fueron los factores externos que aprovecharon los criollos para emanciparse contra el dominación imperante.

Luego del fallido intento de anexión a México en 1822 se promulgó en 1824 la Constitución de la Federación Centroamericana. Los intereses, aislamiento y rivalidades de los países de la región, hizo que este proyecto federan fracasara y poco a poco se fueron asentando los actuales Estados de Centroamérica.

Fue en 1882 cuando la Junta Directiva del Hospital General de San Salvador se planteó la necesidad de un nuevo edificio: más grande, con mejores condiciones higiénicas y de infraestructura resistente a los terremotos. Cabe mencionar que el periodo decimonónico se caracterizó por una dinámica telúrica constante (Cfr el artículo de Carlos Cañas Dinarte alusiva a los terremotos denominado: “El Salvador: cronología de una tierra danzarina” en http://elsalvador.com/noticias/terremoto/cronologia/thm).

Datos importantes que acompañan paralelamente la necesidad y surgimiento de un nuevo Hospital fueron la fundación de la Universidad de El Salvador el 16 de febrero de 1841; ya en agosto de ese mismo año se crean las Juntas de Caridad para la administración de estos sanatorios.

En 1849 se constituye un cuerpo técnico denominado protomedicato, el cual era el encargado de vigilar el ejercicio de la profesión médica, la facultad de medicina, farmacias, salubridad pública y parteras o comadronas.

El protomedicato fue una figura creada en España en el siglo XV; en el siglo XVI se extendió a las diferentes colonias  pertenecientes a la Corona. Un dato curioso es que mientras los protomedicatos fueron suprimidos  en diferentes colonias a principios del siglo XIX, en El Salvador tuvo pleno auge en la cintura de esta centuria. Para diciembre de 1852 la facultad de medicina de la Universidad de El Salvador reporta el primer doctor en medicina graduado.

 

El seguimiento de nuevos galenos y el  modesto crecimiento de gremio médico hacen que en 1861 se prohíba a los barberos ejercer la alta cirugía; solo se les deja ejercer la pequeña cirugía, extraer muela y abrir pequeñas abscesos.

Otra nota importante que se suma a la construcción de un nuevo nosocomio es la explosión demográfica que, para finales del año 1883, en la ciudad de San Salvador era más que notoria.

Para este punto de la historia se calcula que la población de la capital era alrededor de 60 mil habitantes. Una década atrás se había gestado una nueva crisis liberal en el país, en la que los nuevos cafetaleros se apoderaron del Estado de Forma violenta y decidieron modernizarlo secularizándolo de manera definitiva. Para ello, establecieron la libertad de culto, el matrimonio civil y el divorcio, la libertad de prensa; secularizaron los registros civiles, los cementerios y la  educación; al mismo tiempo que suprimieron las órdenes religiosas y contemplativas, y el fuero eclesiástico.

La secularización de los Estados de la región fue precedida de agresivas campañas anticlericales. Esta última reseña nos explica el paulatino retiro de las órdenes religiosas y juntas de Caridad de índole religioso al interior de los diferentes centros hospitalarios establecidos en el país.

Ya para 1876 El Salvador estaba surgido en una inminente guerra con Guatemala, conflicto que llevo en 1885 a ofrendar la vida de Don Alberto Toflet, ciudadano francés radicado en nuestro país, quien fue el responsable de levantar los planos de lo que hoy días es el Hospital Nacional Rosales.

Corre el año 1807 y es en este punto de la historia que se funda el Hospital General de San Salvador.Ya para este tiempo existían en la ciudad capital dos médicos, doce cirujanos (barberos) y 26 curanderos….

Siempre en el contexto del año 1883, mediante una convocatorio de carácter popular se da a conocer las intenciones, necesidades y limitaciones de contar con un centro que reuniera las condiciones de un hospital de primer nivel; producto de esta consulta surge le propuesta de constituir un fondo que permitiera concretizar la construcción de dicha obra, hay una difusión generalizada que el costo de la construcción de la misma ascendía a los cien mil pesos de la época.

Debido a las dificultades de reunir dicho monto el inicio en su construcción tuvo que retrasarse hasta el 12 de mayo de 1892, fecha en la que ya se contaba con un benefactor y proveedor de los recursos necesarios: Don José Rosales personal que propicio la realización de las edificaciones atestando como irreversible y único heredero al Hospital General del San Salvador; infraestructura que una vez finalizada fue inaugurada el 13 de julio de 1902 y que en homenaje a su acto de filantropía se le llamo Hospital Rosales.

La edificación se entregó a la población disponiendo de 42 habitaciones e inicio sosteniéndose con capital proveniente de la Lotería Nacional y aportes del gobierno. Los origines históricos del surgimiento del Hospital Nacional Rosales contemplan la adquisición de los actuales y otros inmuebles que datan desde 1888, los cuales –como ya se dijo anteriormente- estaban destinados para la creación del Hospital General de San Salvador.

Desde su surgimiento, la  pretensión de este nosocomio era convertirlo en un complejo y completo centro nacional de especialidades médicas, situación que hizo necesario adquirir una gran cantidad de terrenos, que con el paso del tiempo han sido transferidos, sin conocer a cabalidad las causa (improviso considerando las prebendas, cuotas política, en pago, comodatos, decretos, entre otros),a otras instituciones tales como Hospital Militar , Hospital Oncológico del Instituto Salvadoreño del Seguro Social ISSS-, Hospital Medico Quirúrgico del ISSS, Hospital de Maternidad, Escuela Medicina de la Universidad de El Salvador conocido como la Rotonda, Instituto del Cáncer, parque Cuscatlán y terrenos con colindancia al Cementerio General, entre otros.

PARTE DOS

OSCAR  SÁNCHEZ
Investigador Académico
oscarsanchez40@gmail.com

De todas las cuestiones mencionadas, el tema del presente artículo está relacionado con el problema del conocimiento.

En la parte I comentábamos sobre el   proceso histórico que ha llevado la organización denominada Hospital Nacional Rosales, en honor al insigne y filántropo salvadoreño José Rosales. Me inclino más por el término de organización que institución ya que la primera expresión la constituyen las personas:  el ser humano, mientras   tanto que institución es un término que involucra, en el orden social, la normalización del comportamiento de un grupo de individuos a través de instrumentos técnicos jurídicos como leyes, normas, tratados, convenios, acuerdos, entre otros.

La fortuna de José Rosales ascendía a un millón de pesos de la época, sin embargo hubo que hacer deducciones  traducida en la sumas que su esposa, Carmen Ungo, introdujo al matrimonio y  las ganancias que por ley le correspondían, así como algunas otras donaciones a personas allegadas a él, quedando para el hospital más de 400 mil pesos.

Hay que hacer mención que José Rosales no tuvo descendencia, para ese tiempo se había hecho una estimación que este sanatorio se construiría con un aproximado de 100 mil pesos, más sin embargo como puede verse en la transcripción de la declaración décima de sus testamento, no se podía extraer dinero que no estuviese destinado para tal fin, es decir su construcción. La cláusula décima declara.

…Clausula décima: Declara que no teniendo herederos forzosos instituye como único heredero de todos sus bienes, al Hospital General de esta ciudad, debiendo administrarse separadamente por la Junta respectiva, para que no pueda invertirse parte alguna en objetos que no sean propios del referido establecimiento, quedando expresamente prohibido a la Junta dar mutuo a cualquier título y a ninguna persona cantidad alguna, pues en caso contrario, dejara por ese hecho de ser heredero y pasara dicha herencia a los pobres de Inglaterra a quienes instituye por sus herederos sustitutos……

José Rosales fue considerado como uno de los banqueros criollos más destacados del periodo decimonónico (siglo XIX); además de gobernar la naciente República de El Salvador como Tercer Designado del 18 al 22 de Junio de 1885; entregando la Primera Magistratura al General Francisco Menéndez, quien posteriormente lo nombro como consejero de Estado.

El Hospital Rosales  surge con la idea de formar parte del Centro Médico Nacional: un complejo y completo centro nacional de especialidades médicas; el cual requería necesariamente de la adquisición de una gran cantidad de terrenos. Los inmuebles que dono José Rosales tenían una pequeña extensión, precisamente lo que actualmente constituye el nosocomio, con su aportación económica se adquirieron otras parcelas de pequeño, mediano y gran tamaño, tales como:

El parque Cuscatlán; la Escuela de Medicina de la Universidad de El Salvador, conocida como La Rotonda; terreno que en la década de los 70´s y mediados de los 80´s eran canchas de futbol que se conocieron como El Arenal (lo que hoy día son las edificaciones de los Hospitales Oncológico y Médico Quirúrgico del Instituto Salvadoreño del Seguro Social ISSS- que surgieron a raíz de la emergencia del terremoto del 10 de octubre de 1986);asimismo solares del actual Hospital de Maternidad;  el Instituto del Cáncer , la seccional del Cuerpo de Bomberos, la fábrica de artefactos del Ministerio de Salud – MINSAL-; la comunidad Tutunichapa; el edificio Max Bloch, propiedad del MINSAL y el terreno de lo que hoy se conoce como el ex Hospital Militar.

Para consolidar el sueño para la creación del Cetro Medico Nacional, la Junta de Administración adquirió nuevos terrenos aledaños al Hospital Rosales, los cuales se cristalizaron con lo que fue el Hospital de Infantes Benjamín Bloom (infraestructura que actualmente lo constituye el Hospital Primero de Mayo, propiedad del ISSS) la colonia Bloom (una parte en total abandono, otra parte recuperada por la administración municipal de la Dra. Violeta Menjívar y que forma parte del Centro Cultural Bloom-colindante con una de las pocas calles empedradas, y quizá la última que quedan en San Salvador: el pasaje Bloom-) y otra parte donde esta una gasolinera (se desconoce bajo que figura ha sido concedida una propiedad pública para fines eminentemente  privados), y lo que fue una de las obras físicas del Hospital de la Administración Nacional de Telecomunicaciones-ANTEL- (hoy Hospital General del ISSS).De igual manera se adquirieron terrenos colindantes con lo que en la actualidad son servidumbres del cementerio general de San Salvador y cuyas propiedades están bajo inscripción del MINSAL.

Con este panorama queda la invitación a investigadores, autoridades y otros funcionarios hacer una revisión de cómo, porque y a través de qué vías se cedió, concesionó, donó, se dio en calidad de pago, comodato, acuerdos de Consejo de Ministros, entre otros, los diferentes terrenos a los que se han hecho referencia y de los cuales no ejerce la posesión de estos bienes el Hospital Rosales.

Un dato importante que tiene que ver con lo anteriormente citado es la creación del Hospital Militar, dependencia del Ministerio de Guerra, el cual se vendió por 20 mil pesos al morir Don José Rosales. De igual manera la apertura, en enero de 1925 del Sanatorio Popular Antituberculoso en los terrenos del actual parque Cuscatlán; aunque de esto no hay evidencia de la infraestructura instalada, de lo que se supone pudo haber desaparecido en los terremotos de San Salvador de mayo de 1932, octubre de 1937 o el de abril de 1961; o en su defecto demolido al ser cedido los terrenos a la Alcaldía Municipal de San Salvador. El Origen de la cesión de estos bienes es variado, para el caso a modelo de ejemplos:

Los terrenos que hoy día ocupa el Instituto del Cáncer fueron dados en comodato por 75 años por medio de Decreto Legislativo No.501 del 2 de marzo de  1972, publicado en el  Diario Oficial, tomo 234, del 16 de marzo de 1972.

 

El espacio físico que actualmente ocupa los Hospitales Oncológico y  Médico Quirúrgico del ISSS fueron otorgados por el Estado mediante  cesión  del pago, según Acuerdo 17 del Poder Ejecutivo del 24 de febrero de 1971. Curioso es el caso que el documento de Acuerdo no se ha podido encontrar, a pesar de su constante búsqueda; se desconoce si realmente existe.

Estos terrenos siguen estando inscritos a favor del Hospital Rosales.

Finalmente podemos decir que desde el 13 de julio de 1902, casi once años después de colocada la primera piedra, el hospital no ha dejado de brindar cuidados médicos a todos los salvadoreños y salvadoreñas que han necesitado de sus servicios. Esta atención ininterrumpida se ha dado en los momentos más  difíciles del país (guerra, terremotos, entre otros).

Sus instalaciones han sufrido algunas modificaciones en su infraestructura, pro ha sido intocables las construcciones antiguas. La armazón metálica se ha mantenido en pie desde el 13 de julio de 1902, siendo esta testigo de por lo menos seis terremotos que han destrozado la capital salvadoreña.

 

De lo que si hay evidencia

es de dos terrenos que fueron comprados

por el citato filántropo.

PARTE TRES

OSCAR  SÁNCHEZ
Investigador Académico
oscarsanchez40@gmail.com

En las partes I  y  II del presente artículo, pretendíamos dejar un claro mensaje a      i n v e s t  i g a – d o r e s, autoridades y otros funcionarios para que se haga una revisión de como, por qué, y a través de que vías se cedió, concesiono, dono, se dio en calidad de pago, comodato, entre otros, los diferentes terrenos a los que se hizo referencia y que en la actualidad no son propiedad del Hospital Rosales. A si mismo desmitificar los supuestos que anteriormente-y hasta hoy día- se han manejado en cuanto a que Don José Rosales dejo en calidad de donación todas la parcelas de tierra mencionadas y que están contemplados en su testamento, hemos visto que no fue así, ya que la mayoría de propiedades fueron compradas en años posteriores a la fundación del Hospital Nacional Rosales, posiblemente si con dinero proveniente de la fortuna donada por Rosales.

De lo que si hay evidencia es de dos terrenos que fueron comprados por el citado filántropo (los cuales aún se encuentran inscritos a nombre de él) y que en la actualidad es donde esta erigido el nosocomio que lleva su nombre. De igual manera otros predios, que datan de 1888, y que fueron obtenidos mediante un decreto de expropiación de inmuebles para la construcción del Centro Médico Nacional. Es notorio  que el Hospital Rosales experimento un crecimiento a través de los años en cuanto a la obtención de inmuebles, pero a la vez una involución de la misma naturaleza porque se fueron perdiendo algunas propiedades que han sido traspasadas a otras instituciones.

La reflexión que también se hacía era si el sueño de José Rosales fue un acto meramente de altruismo o fue resultado del proceso de secularización, donde en el siglo XIX la iglesia católica y muchos de sus feligreses estaban perdiendo muchos privilegios de corte económico y sociales, entre ellos expropiaciones y desplazamientos en lo concerniente al sistema educativo (lo público lo asume el Estado y lo privado las diferentes órdenes religiosas establecidas en el país) y administrativo (régimen de cementerios, la inscripción de partidas de nacimiento y de defunción; casamientos; entre otros). Tal hipótesis la formulo al no encontrarle explicación alguna a lo documentado en la declaratoria décima del testamento del Sr. Rosales, el cual instituye como herederos sustitutos a los pobres de Inglaterra de no hacerse efectivo la construcción del nuevo hospital, habiendo en el país grandes cinturones de miseria y de exclusión, especialmente de mestizos y la mal llamada población indígena ( ya Sheila Castellanos en su texto “Patología una nación”  nos comenta que el siglo decimonónico se caracterizó por el maltrato que se le daba al indígena, para expresarse a esta clase social se hacía uso de términos peyorativos o despreciativos de corte medico como “gangrena” “enfermedad”, “cáncer”, “tumor”, “peste”, entre otros).

El ubicar el Hospital Rosales en los suburbios del poniente de la capital obedecía a que, para este entonces 1891, la normativa internacional declaraba que los centros hospitalarios deberían estar en la periferia de las ciudades. Sin embargo mucha gente criticaba el lugar seleccionado, pues en aquellos días estos terrenos eran fincas de café “en las faldas del volcán de San Salvador” y estaba lejísimos del centro de la ciudad.

Corre el año 1807 y es en este punto de la historia que se funda el Hospital General de San Salvador. Ya para este tiempo existían en la ciudad capital dos médicos, doce cirujanos (barbero) y 26 curanderos..

No obstante a las críticas prontamente se levantaron los cimientos de la nueva estructura, las cual estuvo a cargo del destacado maestro de obra de Don Juan Azucena y dirigido por el prestigioso ingeniero Don Andrés Bertrand.

Algunas otras remembranzas relacionadas con la historia de los servicios de salud en el país que se destacan están: La inauguración del Hospital Benjamín Boom-HBB- (para niños mayores de dos años) el 06 de noviembre de 1928; la promulgación, en 1930 del nuevo Código de Sanidad, la apertura de  la 25 avenida en 1936 (que le dará mayor conexión al Hospital Rosales). Para este mismo año las Alcaldías destinan 5% del presupuesto a higienización y saneamiento. El 14 de octubre de 1946, se crea mediante Decreto del Asamblea Legislativa, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. En 1948 el primer ministro de salud fue el Dr. Eduardo Barrientos. El 14 de julio de 1943, se funda el Colegio Médico de El Salvador, presidido por el Dr. José Mendoza.

El 28 de Septiembre de 1949  decreto la primera Ley del Seguro Social (decreto 329), casi dos meses después (23 de diciembre) se crea el Instituto Salvadoreño del Seguro Social – ISSS-.

Ya para 1953 el sistema de salud contaba con 22 hospitales generales y un consolidado de más de tres mil camas; estaban habilitados los servicios de medicina, cirugía y maternidad, los niños y niñas estaban hospitalizados en las mismas salas de hombres y mujeres, algunos hospitales contaban con salas especiales para niños, h asta los diez años.

El HBB (ubicado en el edificio Bloom de la calle Arce) dispone de 125 camas. Los médicos, dentistas, enfermeras y personal auxiliar están más distribuidos. Del total de 300 médicos en todo el país 250 practican medicina; los 50 restantes se dedican a labores administrativas; el 60% de galenos viven en la capital; 14% en Santa Ana y el resto estaba diseminado en la ciudades más importantes del país 

El proyecto de constitución del Centro Médico Nacional sufre una nueva fractura cuando en 1962 se decide trasladar el Hospital Pediátrica Benjamín Bloom al final de la avenida Universitaria, entre el Bulevar Juan Lindo (hoy Bulevar “Los Héroes” (de la guerra contra Honduras en 1969 o de las 100 horas) y la 25 Avenida Norte. Parte delo que hubiese sido el Centro Médico Nacional lo constituiría el hospital “La Merced”, en esa época propiedad de don Orlando De Sola padre, situado sobre la 25 avenida Norte y Calle Arce.

Ya Michel Foucault, filosofa francés del siglo pasado, haciendo referencia a la enfermedad y  a los hospitales comentaba que el tratamiento de cualquier patología es en el hogar, ya que este es el génesis de la familia.

La creación  de los hospitales va contra esa naturaleza.

Pero para subsanar esta situación, los médicos de vocación  -y no de profesión deben ponerle sensibilidad y humanización a estos complejos sanatoriales.

El Hospital Nacional Rosales es, en realidad una ciudad centenaria con vida propia que cuida de la salud de nuestro pueblo.

Finalizo remarcando que queda un enorme reto para las autoridades sanitarias el generar un proceso  sistemático mediante el cual se logre (re)inventariar las propiedades del Hospital Rosales; reunir dichos inmuebles mediante escritura pública; recuperar las propiedades pendientes de legalizar y reevaluar, si es necesario, sus instalaciones mediante la información recabada.